¿Como descubrir mi misión?

perdon

Por Evangelina Contreras

Jean Monbourquette, en su libro “A cada cual su misión” Descubrir el proyecto de vida. Nos habla de uno de los caminos que podemos usar para llegar a nuestra misión. El curar nuestras heridas gracias al perdón. El perdón nos dará el regalo de tener un lienzo blanco en el cual crear el cuadro de arte de nuestra vida, la hoja en blanco de nuestra obra maestra, nuestra vida.

Los efectos terapéuticos del perdón, constatados específicamente, duran y se prolongan durante años, de acuerdo a la opinión de los psicólogos… Se produce una disminución notable de la ansiedad, de la depresión, de los accesos de cólera, así como un claro aumento de la autoestima.

Las etapas del perdón de acuerdo a Monbourquette, son 8. Aquí te presento las primeras cuatro.

1. Decidir perdonar en vez de vengarse.

Cuando se piensa en la venganza se genera una serie de pensamientos sobre actos violentos en contra del ofensor, o bien de forma pasiva generando en la persona que lo siente una sorda cólera que no solo le impide vivir sino que lo transmite a su alrededor. Se manifiesta de muchas maneras, depresión, nostalgia, malhumor, falta de iniciativa, apatía, sequedad en el corazón, estado permanente de aburrimiento indecible… ¡Cuanta energía despilfarrada!

Elige perdonar, detener tu ansia de cobrar factura, o ¿prefieres vivir en la zozobra del rencor? ¿Cuánta de tu energía vas a dedicar a sentimientos que te alejan de tus sueños? ¿De la persona que quieres ser?

2. Contar nuestra herida a alguien.

Lo ideal sería hablarlo con nuestro ofensor, si el o ella estuviera en la disposición de tomar responsabilidad por la ofensa cometida, sin embargo; esto no siempre es posible por lo que Monbourquette, nos propone encontrar a una persona empática que esté dispuesta a escucharnos, alguien que sea de tu entera confianza, y si hablamos de coaching. Seria ideal tener una persona objetiva que pueda apoyarte en tu proceso de ponerle palabras a tu sentimiento. Si hablamos de transformación, la persona que no “compre tus cuentos” sino que sea quien apoye tu confrontación con tu herida. De esta manera posibles soluciones a tu conflicto salgan a la superficie, y encuentres el valor para seguirlas.

3. Identificar bien la parte herida en nosotros, para hacer duelo sobre ella.

En mi opinión es la etapa clave en este proceso, ya que depende de que yo defina que es lo realmente me hiere, lo que me lastima de la situación, ponerle palabras al sentimiento… Lo que me dará la clave para trabajar en ello, para como dice Monbourquette, hacer duelo sobre ello. Soltar presa.

¿Qué parte, exactamente, de mí mismo ha sido herida?
¿He sido alcanzado en mi dignidad, en alguna de mis cualidades y en cuál de ellas, en mi autoestima, en mi orgullo, en el amor a los míos, en mis bienes materiales, etc?

4. Manejar bien la cólera.

La cólera, en cualquiera de sus manifestaciones, frustración, descontento, decepción, irritación, ira, furor, rabia… Además de crearnos serios bloqueos, nos pone en riesgo de ser <<agresivos pasivos>>.

Si la cólera la volcamos contra nosotros mismos nos provoca culpabilidad, si la descargamos en los demás infligimos heridas injustas en personas inocentes…
Proyectar agresividad en nuestro entorno no solo nos hará temerosos de la agresividad de los demás sino de la propia agresividad.

Un primer paso es reconocer que la sentimos, recibirla como propia, adueñarnos de ella y en expresarla de manera constructiva. En vez de reprimirla, servirse de ella marcar los límites con el agresor. La cólera en si misma no es una emoción negativa, sino que sirve para salvaguardar la integridad amenazada de la persona.

Una vez que expresamos la cólera adecuadamente, podremos restarle el poder poco a poco sobre nuestras emociones, y se irá transformando. Es muy probable que aparezcan emociones subyacentes, que son las que realmente están atrás de la “ofensa”, el sentimiento que te lastima, quizá caigas en la tristeza.  Pero ya estarás encaminado hacia el perdón.

¡Ponle palabras al sentimiento!

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