¿Cómo descubrir mi misión? – Parte 2

forgive

Por Evangelina Contreras

En el artículo anterior hablamos de las primeras 4 etapas del perdón.

1. Decidir perdonar en vez de vengarse.
2. Contar nuestra herida a alguien.
3. Identificar bien la parte herida en nosotros.
4. Manejar bien la cólera

El dia de hoy quiero ponerte en perspectiva las otras 4.

5. Recrear la armonía en uno mismo

Perdonarse es crear la armonía entre dos partes de uno mismo: la que ha sustituido al ofensor y la que es víctima de él.

6. Comprender al ofensor

Hace unos días viendo un programa de televisión del tipo de investigación policiaca, una mujer policía tuvo que tomar el liderazgo para obtener información de  un asesino serial, sobre dónde estaba una pequeña niña que tenía secuestrada. El jefe de esta policía le dice… Tienes que sentir empatía con el, comprender desde donde está actuando para que te diga dónde está la pequeña, a lo que la chica policía se resiste inmediatamente, sin embargo; entiende que de no hacerlo; perderá la oportunidad de saber dónde está la niña.

Por demás está decir, lo difícil que resultó para ella siquiera pensar en esta idea. ¿Cómo comprender a un asesino, el ofensor mayor, el que le quita la vida a una persona, a un ser humano?

La policía entonces le habló desde la idea de cuáles eran las circunstancias de vida que lo habían hecho ser como era y hacer lo que hacía… Ella logra la empatía con el asesino y recuperan a la niña.

Te parece difícil?

Jean Monbourquette, propone esta serie de preguntas… ¿En qué circunstancias cometió la ofensa? ¿Cómo explicar semejante actuación por su parte?, ¿Por la historia de sus propias heridas? ¿Por sus antecedentes familiares? ¿Por alguna contrariedad que le afectaba? ¿Por sus fracasos, sus sinsabores, sus malestares, etc.?

No se está justificando su actitud, su ofensa, sino mas bien seguir el camino hacia el perdón.

7. Encontrar un sentido a la vida después de la ofensa

El autor nos presenta la historia de Viktor Frankl, sobreviviente de los campos de exterminio Nazi, quién durante su experiencia concluyó que ni la voluntad de placer ni la voluntad de poder comandaban al ser humano, si no mas bien la voluntad de dar un sentido a la propia vida.

Viktor Frankl decía que era su deber encontrar el sentido de su propia vida a pesar de las circunstancias que le tocó vivir… Sea cual fuere el grado de sufrimiento al que uno está sometido, siempre es posible encontrar una razón de ser. Inventarse un para qué.

Gracias a esa conversación empoderante, logró salir con vida y de alguna manera fortalecido para encontrar su razón de vivir.

8. Ahondar en los recursos espirituales

De la manera que tu te relaciones con la idea de un ser superior, si la tienes o no, Jean Monbourquette nos explica que es solo Dios el que puede perdonar, ya que “perdón, es el don perfecto”. Un amor llevado a tal grado de perfección que queda fuera de la fuerzas humanas.
Sin embargo lo que permite realizar un acto de tan alta generosidad es el sentimiento profundo de ser amado y perdonado incondicionalmente por Dios, es esta gracia la que nos hace capaces de perdonar.

Al curar nuestras heridas preparamos al corazón para conectar con la escencia de nuestro ser, la misión de vida.

¡Ponle palabras al sentimiento!

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